El curioso caso de la República de Užupis y su constitución
Mi vuelo directo desde Roma con destino a Vilna llega puntualísimo (9:30 a.m.). Una vez que bajé, me di cuenta de que no sería un viaje fácil: leí los carteles en lituano del aeropuerto del tipo «Sveiki atvykę į Lietuvą» y pensé: «¡¿Quién demonios me mandó a meterme en esto?!».
La República de Užupis La historia que quiero contaros empieza en el corazón de esta joya báltica. La capital, Vilna, alberga dentro de su centro histórico un estado escindido, una verdadera república independiente: la República de Užupis (que significa «al otro lado del río» en lituano).
El territorio de este pequeño estado es apenas un barrio de Vilna —porque, por sus dimensiones, de un barrio se trata— que durante la ocupación soviética era uno de los más degradados de la ciudad. Después de 1990, muchos artistas se trasladaron allí en masa y contribuyeron a su revitalización, convirtiéndose en la joya de la corona de la ciudad. Esta convivencia no duró mucho, ya que el 1 de abril de 1997 se declaró la independencia, se redactó una constitución propia y se creó un ejército (actualmente de doce efectivos).
La República también tiene un presidente, sus propios límites de velocidad y un himno nacional. Quien decida viajar a Lituania no puede plantearse hacerlo sin visitar la «utópica» República de Užupis. Su constitución dice así...
La constitución de la República de Užupis
Todos tienen derecho a vivir cerca del río Vilna y el río tiene derecho a fluir.
Todos tienen derecho a agua caliente, calefacción en invierno y a un techo.
Todos tienen derecho a morir, pero no es una obligación.
Todos tienen derecho a equivocarse.
Todos tienen derecho a ser únicos.
Todos tienen derecho a amar.
Todos tienen derecho a no ser amados.
Todos tienen derecho a ser mediocres y desconocidos.
Todos tienen derecho a holgazanear.
Todos tienen derecho a amar a un gato y a cuidarlo.
Todos tienen derecho a cuidar del perro hasta que uno de los dos muera.
El perro tiene derecho a ser un perro.
El gato no está obligado a amar a su dueño, pero debe prestarle ayuda en los momentos de necesidad.
A veces se tiene derecho a no ser consciente de los propios deberes.
Todos tienen derecho a dudar, pero no es obligatorio.
Todos tienen derecho a ser felices.
Todos tienen derecho a ser infelices.
Todos tienen derecho a guardar silencio.
Todos tienen derecho a tener fe.
Nadie tiene derecho a emplear la violencia.
Todos tienen derecho a apreciar su propia escasa importancia.
Nadie tiene derecho a hacer planes para la eternidad.
Todos tienen derecho a comprender.
Todos tienen derecho a no entender nada.
Todos tienen derecho a pertenecer a cualquier nacionalidad.
Todos tienen derecho a celebrar o no celebrar su cumpleaños.
Todos deben recordar su propio nombre.
Todos tienen derecho a compartir lo que poseen.
Nadie puede compartir lo que no posee.
Todos tienen derecho a tener hermanos, hermanas y parientes.
Todos pueden ser independientes.
Todos son responsables de su propia libertad.
Todos deben poder llorar.
Todos tienen derecho a ser malinterpretados.
Nadie tiene derecho a declarar culpable al prójimo.
Todos tienen derecho a la individualidad.
Todos tienen derecho a no tener derechos.
Todos tienen derecho a no tener miedo.
No defraudes.
No luches.
No te rindas.