Reseña de “Nuestra parte de noche” - leer el terror en el puerperio
Me regalaron Nuestra parte de noche, de Mariana Enríquez, el día que cumplí 33 años. Yo estaba embarazada y venía leyendo otras cosas. Estaba segura de que iba a convertirse en mi libro de inicio de puerperio, un momento de la vida bastante tétrico. Los días y las noches se mezclan, el cuerpo deja de sentirse del todo propio y una aprende a habitar una nueva vida. No pude haber elegido mejor estar acompañada del terror de Mariana Enríquez.
El libro tiene setecientas páginas, es la última novela de Enríquez y está ambientada en buena parte durante los años de la última dictadura militar argentina. Comienza con un viaje en auto desde Buenos Aires hacia Misiones: un padre y su hijo avanzan por la ruta mientras el paisaje del litoral acompaña la tensión y la oscuridad que Mariana quiere transmitir.
La novela está dividida en capítulos largos, algunos tan extensos que podrían funcionar casi como libros independientes. Al principio eso puede intimidar. Después entendí que esos capítulos también necesitaban sus propios descansos. Y que el puerperio, me había dado una forma particular de leer: de pequeños fragmentos, entre una toma y otra, entre el sueño y el llanto, entre la noche y el día.
Para mí, Nuestra parte de noche es una especie de realismo mágico de terror. Tiene la cantidad justa de realidad y ficción para poder leer cuando baja el sol y no terminar con pesadillas.
Enríquez construye una historia específica, minuciosa y perturbadora, donde se entrecruzan la Argentina de los años setenta, la violencia política, los vínculos familiares y el misticismo de una religión que idolatra la oscuridad. Todo está contado con un nivel de detalle que hace que el mundo de la novela parezca cada vez más cercano. Es atrapante como pocas cosas que he leído. Cada página me adentraba más al mundo espeluznante y fascinante de la escritora.
Todavía ahora, cuando estoy haciendo cualquier cosa cotidiana, aparecen escenas, imágenes, fragmentos de la historia. Me va a costar volver a leer otra novela. Necesito un poco de distancia para asimilar todo lo que Nuestra parte de noche dejó dando vueltas en mi cabeza. A veces imagino que me encuentro con Mariana Enríquez y que solamente puedo decirle: - Lo tuyo es desmesurado.
Y después agradecerle por llevarme de viaje por rincones tan perversos como fascinantes. Y por haberme acompañado, sin saberlo, en uno de los momentos más extraños, intensos y oscuros de mi vida.
Elisa Bocalandro