Acceso a la tierra en Colombia
¿Por qué es tan importante garantizar un acceso equitativo a la tierra?
La tierra, como recurso, a lo largo de la historia ha sido considerada una de las principales fuentes de riqueza. Herramienta para obtener poder, fuente indispensable para la producción de alimentos y la oportunidad de trabajo más importante en las zonas rurales. Posee una gran importancia cultural, religiosa y jurídica en muchas sociedades en las que existe una estrecha relación entre el poder de decisión y los derechos sobre la tierra. En las zonas rurales, la integración y la exclusión social dependen a menudo únicamente de esta relación. El desarrollo rural desempeña un papel central en el crecimiento económico de los Países en Desarrollo (PED).
La situación colombiana
La agricultura contribuye de manera fundamental al desarrollo de un país, pero en Colombia esta contribución se ha ido reduciendo en las últimas cinco décadas debido principalmente a dos causas:
En primer lugar, a causa de la influencia de un modelo de desarrollo predominante a escala mundial que simplifica el concepto de desarrollo básicamente al crecimiento económico, privilegiando el libre comercio como estrategia para conseguirlo.
En segundo lugar, por la falta de inversiones adecuadas destinadas al sector rural que le permitan expresar todo su potencial.
Por ejemplo, los planes de desarrollo han priorizado el impulso del sector industrial y de extracción de materias primas en detrimento del sector rural. Este último se ha beneficiado de varios intentos de reforma, pero sin lograr una mejora de las condiciones de vida ni ninguna tregua en los conflictos territoriales.
En los últimos cincuenta años se estima que alrededor de 400.000 parcelas de terreno cambiaron de propietario, modificando las condiciones de vida de más de dos millones de personas que migraron hacia las ciudades en busca de mejores condiciones de vida. Para las cifras de población de aquel entonces, un 10% del total de los colombianos estuvo directamente involucrado en esta migración forzada. En Colombia persiste la crisis humanitaria más prolongada de América. El país ocupó durante varios años la primera posición a nivel mundial por número de desplazados internos. Existen altos niveles de pobreza y desigualdad que afectan a las poblaciones campesinas, en particular a las mujeres y a las minorías étnicas, hasta el punto de poder afirmar que la violación de los derechos humanos se ha convertido en una práctica habitual.
El punto uno del acuerdo de paz de La Habana se titula «Hacia un Nuevo Campo Colombiano: Reforma Rural Integral». Esta parte del acuerdo se puede resumir en tres ejes fundamentales:
Democratización y formalización de la propiedad rural en favor de los campesinos;
Elaboración de Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET);
Construcción de infraestructuras para impulsar el desarrollo regional.
El acuerdo representa un punto de partida para la construcción de la paz y para la consecución de una mejora en las condiciones de vida de los campesinos. Sin embargo, el fin del conflicto armado requiere un marco jurídico que sirva de soporte a la fase de transición. Sin el respeto a los derechos de los campesinos, la reincorporación de los excombatientes a la sociedad civil y la reparación de los daños a las víctimas, la paz no se consolidará.
Luca Di Pietro