Viajar como mochilero: ¿por dónde empiezo?

Hoy me encuentro en Tallin, Estonia. Desde aquí os escribo mis sugerencias por si algún día queréis probar la experiencia de viajar solo en compañía de vuestra motivación y de vuestra mochila.

Partiendo de la base de que es posible viajar con una mochila a la espalda de setenta litros tanto en solitario como con amigos o con la pareja, por experiencia personal voy a dar seis sencillos consejos únicamente a quien, por un motivo u otro, quiera empezar a viajar solo por ciudades desconocidas y vivir nuevas aventuras.

Sobra decir lo indispensable que es una experiencia de este tipo cuando se es joven. Ahora sí, después no; después es tarde y el físico no nos acompañará para siempre. Viajar solo ayuda a conocerse a uno mismo, a ponerse a prueba, a practicar idiomas, a trabajar la capacidad de adaptación, a combatir la soledad y a vivir nuevas y maravillosas emociones: cosas todas ellas que nos serán muy útiles en la vida. Además, viajar solo nos permite relacionarnos de forma diferente con el entorno que nos rodea y con los demás.

1. Nunca subestimes una ciudad nueva, sea la que sea. Recuerda que no existe ninguna ciudad en el mundo segura al 100 %. Presta atención, mantén los ojos abiertos y no te expongas a riesgos innecesarios. Si llegas a la estación de autobuses a las cuatro de la mañana, coge un taxi y no te arriesgues a que te la juegue algún borracho, sobre todo cuando viajas con todos tus enseres de valor.

2. Elige el hostal tras leer los comentarios y, en cuanto llegues, intenta hacer contactos de inmediato. Habla con los recepcionistas y obtén la mayor cantidad de información posible (puntos turísticos, horarios de los free tours, supermercados más cercanos...).

3. No te desanimes en los momentos tristes ni te vengas demasiado arriba en los felices. Te pasará que alguna noche te irás a dormir a las 8 porque te aburrirás como una ostra; te pasará que te sentirás solo o que te dolerá la cabeza. Pero también te pasará que conocerás a gente nueva, te enamorarás aunque sea por una sola noche, compartirás risas alrededor de una mesa o brindarás en una discoteca con personas que acabas de conocer. Te pasará de todo: eso es vivir.

4. Ahorra siempre y piensa con antelación: es una filosofía de vida. Lleva siempre contigo un paquete de cereales o galletas, porque el hambre aprieta y vendrá a buscarte todos los días en los museos, en los trenes y por la calle. ¡Anticípate!

5. Los hostales son auténticos experimentos sociales llenos de personajes de todo tipo. Compartir habitación con 4, 8 o 12 personas no es fácil. Siempre estará el que roncaba como un trombón por la noche, pero al día siguiente tendrás una buena excusa para charlar con algún compañero de penurias. Los hostales son los mejores puntos de encuentro para viajeros alternativos como tú. Pasa tiempo en la sala común y no te quedes tumbado/a en la cama viendo el último episodio de Narcos.

6. Surgirán problemas e imprevistos: tenlos siempre en cuenta y no te lo tomes a mal. Se te romperá el cargador del móvil, perderás calcetines constantemente, te quedarás fuera porque no recordarás la combinación de la puerta de la habitación... Don't worry, esto pasa continuamente (al menos a mí), así que acéptalo y sigue adelante.

Hay muchos otros consejos, pero por ahora estos son suficientes para planificar tu primer viaje a la aventura... ¡Buena suerte!


Previous
Previous

Recursos Naturales, la importancia del agua

Next
Next

Estabilidad de los árboles y su gestión